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Electroquimioterapia Endoluminal: el origen

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Electroquimioterapia
Electroquimioterapia

Son casi las 6:00pm y estoy en plena consulta, le toca el turno a una paciente especial que viene de una provincia al norte de Lima, ella ya ha cumplido varios meses de tratamiento por padecer un cáncer gástrico avanzado que ha progresado estupendamente, pues la última vez que la evalué ya tenia una mejor digestión, el dolor abdominal había mermado, los vómitos que la aquejaban ya eran un recuerdo de hace meses pero en esta consulta se notaba claramente un deterioro de su estado general, había perdido peso, el dolor había regresado aunque no era tan intenso como al inicio, pero el malestar que más la mortificaba eran los vómitos constantes, especialmente luego de ingerir algún alimento por lo que inmediatamente sospeché que la enfermedad se estaba reactivando y que aquella zona del estómago conocida como antro gástrico estaba siendo atacada por la enfermedad y no permitía que los alimentos fluyeran adecuadamente hacia el intestino delgado.

por lo que inmediatamente sospeché que la enfermedad se estaba reactivando

Paciente despertando luego del primer tratamiento con Eltectroquioterapia Endoscópica
Paciente despertando luego del primer tratamiento con Electroquimioterapia Endoscópica

Examiné a la paciente y luego ordené inmediatamente una tomografía abdominal y una endoscopía, los resultados de estas pruebas eran concluyentes, la enfermedad nuevamente estaba muy activa y en la zona del antro gástrico, la sonda endoscópica visualizaba una tumoración concéntrica que no dejaba pasar alimento alguno, estaba frente a un cuadro obstructivo completo, pues ni los líquidos podían pasar por aquella zona hacia el intestino y lo que empeoraba el cuadro es que en la tomografía se visualizaban lesiones a nivel del peritoneo, es decir la enfermedad se había extendido a la superficie misma de los intestinos un cuadro mas conocido como carcinomatosis, así que me puse a pensar en al manera de poder tratar el problema, lógicamente era indispensable en primer lugar pensar en alimentar a la paciente, ver la manera de que ingresaran los alimentos a sus intestinos.

¿Realzar una Yeyunostomía? – este procedimiento requería una cirugía para colocar una sonda conectada directamente al intestino delgado para poder alimentarla directamente por esta vía, pero el problema era la carcinomatosis y el estado general de la paciente, no era una opción viable.

¿Una Gastro-enteroanastomosis? – la endoscopía digestiva fuera de encontrar la lesión en antro describía que la enfermedad afectaba el cuerpo del estómago y nuevamente la carcinomatosis se constituía en un problema esto junto con el estado nutricional deteriorado pondría a la paciente en serios riesgos de sufrir complicaciones luego de una cirugía, no quedaban opciones, la única salida que surgió en mi mente fue la de colocarle una sonda nasogástrica y proponerle nutrición parenteral periférica (una nutrición de soporte que consiste en administrar aminoácidos, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales preparados especialmente para administrarlos a través de una vena) así mantendría a la paciente con los nutrientes elementales, estaría hidratada y los vómitos no la martirizarían mas…, pero, si pensaba ya en darle calidad de vida, lo que visualizaba eran varias semanas de sufrimiento, pues la experiencia de no poder ingerir alimentos ni líquidos a través de la boca es psicológicamente una experiencia terrible, ya nunca más la persona podrá alimentarse tal como lo hizo desde que nació: a través de la boca y esto hasta el final de sus días.

Mantuve así a la paciente casi por una semana, realmente no me sentía satisfecho con mantenerla así, rondaban las ideas en mi cabeza, pero no surgía ninguna solución o al menos una alternativa…

Son extraños esos momentos, uno no sabe de donde viene

quizás exista un pozo lleno de nuevos caminos hasta que algo de ellos nos salpica y surge un ¡EUREKA!, pues mientras estaba descansando en mi consultorio, vi pasar por la puerta entreabierta de este mi colega, el Dr. Daniel Valenzuela, el Gastroenterólogo del Instituto, me levanté rápidamente de mi sillón y lo intercepté para decirle:

«Daniel, ¿Puedes administrarle quimioterapia a través de tu endoscopio a esta lesión?.

endoscopía y quimioterápia
endoscopía y quimioterapia

enseñándole las fotografías de la lesión en el informe que él me había enviado, casi sin pensarlo, me contestó que era posible infiltrar esa zona con lo que yo le propusiera, esbocé una sonrisa, llamé a los familiares de la paciente e inmediatamente les comuniqué que había una alternativa para que la paciente tuviera alguna opción de volver a alimentarse por la boca si el tratamiento funcionaba pero faltaba un detalle, necesitaba aplicar los principios de electroquimioterapia al procedimiento, es decir requería una fuente para aplicar pulsos eléctricos a la zona que sería infiltrada con el medicamento para hacer que este penetrara en altas concentraciones al interior de las células neoplásicas, pensé y le pregunte a Daniel que fuente podríamos utilizar, me sugirió una fuente y en ese momento mande a buscar un electroporador que tenia guardado, había nacido una nueva oportunidad, una nueva terapia, estaba ansioso para realizar el procedimiento, ser testigo de éste, lo programé para el siguiente día…

Antonio Camargo, MD   © Todos los derechos reservados

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